Nuestra Parroquia
La Parroquia San Patricio, ubicada en Isabel La Católica 6319 en la comuna de Las Condes, es un centro espiritual activo y de encuentro comunitario. Fue erigida canónicamente el 17 de agosto de 1956 por el Arzobispado de Santiago, en respuesta al crecimiento demográfico y habitacional de la zona oriente de la capital.
Desde su nacimiento, la parroquia fue confiada a la guía y administración pastoral de los religiosos de la congregación de los Hijos de Santa María Inmaculada, quienes han caminado junto a la comunidad durante más de seis décadas, fomentando el espíritu de fe, oración y caridad evangélica.
Un Legado de Fe y Comunidad
A lo largo de su historia, la parroquia ha consolidado una vibrante vida pastoral y comunitaria. Es pionera y guardiana de una Capilla de Adoración Eucarística Continua que cuenta con jornadas de 12 horas diarias todos los días de la semana, gracias al generoso compromiso de los adoradores de la parroquia.
Con más de 2.800 m² de infraestructura, el recinto cuenta con el Templo Mayor, el Templo Menor (donde se celebran misas diarias y liturgias), salas multiuso para la catequesis, velatorios, oficinas parroquiales y la Casa de la Sagrada Familia, destinada a retiros y encuentros de fe.
Nuestra Congregación
Somos una Congregación de derecho pontificio, llamada Hijos de Santa María Inmaculada, fundada por el Venerable P. José Frassinetti, preocupado por la disminución de las vocaciones.
A inesperada muerte (02.01.1868), tomó la dirección de la comunidad don Antonio Piccardo, inmediatamente después de haber sido ordenado sacerdote (06.06.1868).
Siguiendo la espiritualidad del Venerable P. Frassinetti, pero con gran creatividad pedagógica y organizativa, Piccardo guió la comunidad a un crecimiento constante que se expresa finalmente con la transformación de la Pía Casa en Pía Obra y después de ésta en Congregación religiosa.
En este último pasaje tuvo un rol significativo también el Papa Pío X, que después de haber beneficiado a P. Piccardo de una sincera amistad, lo animó y lo apoyó en la transformación de la Obra en Congregación y confirió casi inmediatamente (cosa más única que rara) el Decretum Laudis.
La espiritualidad eucarístico-mariana del Venerable P. Frassinetti fue, por lo tanto, recogida por una comunidad, en la que Pietro Olivari y luego Don Antonio Piccardo desempeñaron un papel decisivo.
Este último llevó el crecimiento de esta comunidad a la transformación en una congregación religiosa, para cuya creación el Papa San Pío X tuvo un papel particularmente meritorio.